Aspectos a tener en cuenta para lubricar una cerradura

Daniel Merino

Comentarios (0)

Lubricar una cerradura

¿Te está comenzando a dar problemas la cerradura? ¿Se atasca con regularidad o hace ruidos extraños? Un buen mantenimiento de la cerradura es fundamental, ya que es el dispositivo encargado de garantizar la seguridad de tu vivienda; en este post te mostramos todo lo que tienes que tener en cuenta a la hora de lubricar una cerradura por ti mismo.

¿Por qué es importante lubricar una cerradura?

Las cerraduras son los dispositivos que te permiten acceder y cerrar las puertas de tu vivienda; por eso, es fundamental qué funcionen correctamente y con suavidad. El tiempo, la humedad, la suciedad y el polvo son algunos de los agentes externos que pueden afectar a su funcionamiento, de ahí la importancia de realizar un correcto mantenimiento de las cerraduras.

Lubricar una cerradura es un mantenimiento preventivo que, además de garantizar que la cerradura funcione suavemente, ofrece una mayor durabilidad y fiabilidad. Este proceso previene la fricción, el desgaste y la corrosión de las piezas internas de la cerradura, alargando la vida útil de la cerradura.

Estos son algunos de los beneficios de mantener una lubricación regular de la cerradura:

  • Facilidad de uso: una buena lubricación evita que la llave se atasque o qué sea difícil de girar.
  • Menor riesgo de averías: esto previene reparaciones o sustituciones inesperadas, lo que supone también un ahorro económico.
  • Mayor durabilidad: la lubricación regular previene el desgaste y la corrosión prematuras de las piezas internas de la cerradura.

En otras palabras, una lubricación regular de la cerradura es esencial para garantizar la seguridad y el buen funcionamiento de tu dispositivo. Eso sí, si después de realizar esta tarea sientes que la cerradura no funciona con suavidad, lo más recomendable es que te pongas en contacto con los mejores cerrajeros de Madrid, como Click Cerrajeros, para analizar el estado de tu cerradura y ver si hay algún problema.

¿Qué lubricante elegir para tu cerradura?

No todos los lubricantes son iguales, ya que cada uno tiene aplicaciones específicas y está pensado para un tipo de cerradura y un entorno concreto. A continuación te mostramos cuáles son los lubricantes más adecuados que te puedes encontrar:

  • Lubricantes a base de grafito: el grafito en polvo es un elemento que ayuda a reducir la fricción sin atraer polvo ni suciedad. Este producto es muy recomendable para los mecanismos internos de la cerradura, ya que tiene una gran durabilidad y una gran capacidad para soportar temperaturas extremas.
  • Aceites lubricantes multiuso: estos son muy fáciles de encontrar pero no siempre son recomendables. Si apuestas por ellos, tienes que elegir aquellos que tienen baja viscosidad y sin silicona, ya que esta atrae polvo y residuos y obstruye el mecanismo de la cerradura).
  • Lubricantes de silicona en seco: muy recomendables para cerraduras expuestas a elementos exteriores, como las puertas de entrada. Estos productos aportan una capa protectora que repele el agua y protege la cerradura de la corrosión.
  • Aceites penetrantes: muy utilizados para desbloquear cerraduras atascadas, pero no debe usarse de forma habitual, sino en casos puntuales.

Por su parte, estos son los productos que debes evitar a la hora de elegir un lubricante para tu cerradura:

  • Productos a base de petróleo: estos aceites y grasas pueden atraer polvo y suciedad, pudiendo llegar a obstruir el mecanismo de la cerradura.
  • Grasas gruesas: estos productos se caracterizan por su consistencia espesa, la cual puede endurecerse con el tiempo y dificultar el movimiento de los engranajes internos de la cerradura.
  • Productos WD-40: aunque se usa habitualmente para desbloquear mecanismos atascados, no es un lubricante y su efecto es de corta duración. Por ello, no es recomendable para un mantenimiento regular de una cerradura.

Cómo lubricar una cerradura: pasos a seguir

Ahora que ya has elegido el lubricante adecuado para tu cerradura, es importante aplicarlo de forma correcta. A continuación te mostramos los pasos a seguir para garantizar un trabajo adecuado, eficiente y sin complicaciones:

  • Utiliza un aerosol para cerraduras o aire comprimido: esto eliminará cualquier partícula que pueda hallarse dentro del cilindro.
  • Revisa la cerradura: comprueba si hay signos de desgaste o está dañada.
  • Comprueba si hay acceso al cilindro de la cerradura: en otras palabras, revisa si hay acceso sencillo a dónde introduces la llave, ya que aquí es donde se aplica el lubricante.
  • Introduce la punta del aplicador en la entrada del cilindro de la cerradura: pulveriza el lubricante, únicamente con un par de pulsaciones cortas. Es importante que no te excedas, ya que demasiado lubricante puede atraer polvo y suciedad.
  • Inserta la llave y gírala varias veces: antes de ello, limpia la llave con un trapo. Una vez aplicado el lubricante, introduce la llave y realiza varios giros; esto ayuda a distribuir el lubricante de forma uniforme.
  • Retira la llave y limpia posibles excesos de lubricante: tanto de la cerradura como de la llave; para ello, tienes que usar un paño limpio y seco.

Lubricar una cerradura vieja

Consejos para lubricar tu cerradura

Estos son algunos consejos a tener en cuenta a la hora de lubricar tu cerradura:

  • Evita productos inadecuados: huye de productos como aceite de oliva, grasa o lubricantes multiusos, ya que estos pueden atraer polvo y suciedad, provocando un mal funcionamiento de la cerradura con el paso del tiempo.
  • Lubricación regular: lo más recomendable es que, para mantener la cerradura en óptimas condiciones, aplica un lubricante cada 6 meses.
  • Limpia la cerradura: la acumulación de polvo, suciedad y residuos pueden afectar al mecanismo de la cerradura; por ello, es importante limpiarla con un paño seco o un cepillo suave.
  • Sustituye la cerradura: si realizas una lubricación de la cerradura y, aún así, sigue atascándose o no funciona correctamente, lo más seguro es que tengas que cambiar la cerradura.
  • No fuerces la llave: intenta no aplicar demasiada presión a la hora de girar la llave, ya que puedes dañar la llave y el mecanismo interno de la cerradura.
  • Lubrica las bisagras y los pernos: es importante engrasar las bisagras y los pernos de forma regular; para ello, lo más recomendable es que eleves la puerta ligeramente con una cuña y un destornillador. A continuación, aplica un lubricante específico en las bisagras y los pernos y abre y cierra la puerta varias veces, para que se distribuya el producto uniformemente.

En definitiva, es importante lubricar las cerraduras de tu vivienda de forma habitual, para garantizar un funcionamiento adecuado y alargar su vida útil.

Daniel Merino

Daniel Merino

Daniel Merino, director de Click Cerrajeros y Experto Consultor en Seguridad Residencial en Grupo Click Seguridad.

Comentarios de los usuarios

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    Llamar ahora WhatsApp